Patio de Sant Jordi y Sant Domènec

Parece que el autor de los trazos del edificio fue Martín García de Mendoza, maestro mayor de la catedral de Tortosa entre 1581 y 1615, y uno de los arquitectos más destacados del territorio de la diócesis durante el Renacimiento. Incluso fue llamado para dar su opinión como experto en numerosos edificios, entre estos el Palacio de la Generalitat de Barcelona.

Destaca la puerta de entrada, inspirada en la obra de Sebastiano Serlio, en la que aparece una inscripción que indica su función, Domus Sapientiae (Casa de la Sabiduría). El cuerpo superior está presidido por el escudo de Felipe II. El arco de medio punto de la entrada aparece flanqueado por la heráldica de los dominicos.

Dedicado en sus orígenes al estudio de teología, y llamado también Colegio de abajo, después de la exclaustración de 1835 el convento se utilizó como cuartel militar y sufrió los efectos de la Guerra Civil de 1936. En la reconstrucción del convento se llevó a cabo una recreación del claustro dominico.

Situación: Calle Sant Domènec, 14

Autor: Desconocido

Año: 1578

Estilo arquitectónico: Renacentista

Uso actual: Escuela Oficial de Idiomas

Superficie del patio cubierta: 264 m2

Superficie del patio descubierta: 126,50 m2

DE CEL A TERRA

La curiosidad es una fuerza en tensión constante con la realidad. Nutriente de la imaginación, empuja al ser a volar, redibujar los límites del mundo, contemplar nuevos paradigmas, conocer. Es el proceso de descubrimiento interior, un aprendizaje revelado en el tiempo, el motor del conocimiento. Es la mirada que nos posiciona, la fuerza que incita al sueño.

La intervención busca estimular al curioso que se adentra en un mar de información, susceptible de varias interpretaciones. Un ambiente cambiante donde la realidad se esconde y la luz se transforma.

La luz como material base genera percepciones diversas en función de las superficies con las que interactúa, definiendo el espacio y la significación del entorno.

Una serie de capas formadas por finas películas aluminizadas, de acabado especular, transforman el claustro a la vez que se apropian del espacio, filtrando las miradas de los espectadores. Filtros que en contacto con la luz sólida del patio se apropian de la materia presente, reflejándola, iluminándola y ocultándola. Un material aparentemente opaco que bajo la luz difusa revela sus propiedades de transparencia.

Del cielo a tierra, de la luz a la mente. La curiosidad genera un camino introspectivo que, a través de los sueños y el uso de la razón, crea las bases de cada realidad.

El equipo «DE CEL A TERRA» está formado por los arquitectos Álvaro Alcázar del Águila, Miquel Figueras Segalà y Lucia Huerta de Fernando. Son jóvenes profesionales que se encuentran en la ETSAV, Escuela Técnica Superior de Arquitectura del Vallès. Miradas distintas de lugares diferentes que se encuentran y se entrecruzan en un lenguaje común, para explorar las intervenciones efímeras como concepto artístico y temporal.

Álvaro, de Barcelona, es arquitecto por la ETSAV y la University of Strathclyde de Escocia. Desde la sensibilidad y la reflexión, trabaja la esencia y la identidad de la atmósfera sensitiva y la fenomenología experiencial. Ha realizado proyectos personales y ha colaborado en MAIO y en dataAE.

Miquel, de Tarragona, es arquitecto por la ETSAV y el Istituto Universitario di Architettura de Venecia. Está interesado en proyectos en los que la sostenibilidad, la técnica constructiva y la memoria sean el eje vertebrador. Ha realizado proyectos personales y ha colaborado con Toni Gironès y dataAE.

Lucia, de Madrid, es arquitecta por la ETSAM, la UCEN de Chile y el TUB de Berlín, y habilitada por la ETSAV. Valora la arquitectura que utiliza el material de forma inteligente, considerando las cualidades espaciales y la adaptación al lugar. Ha realizado proyectos personales y ha colaborado en Harquitectes y GINA Barcelona Architects.