CLAUSTRO DE LA IMMACULADA DE JESÚS, ESPAI IMMART

El Colegio de la Immaculada es un edificio religioso y civil situado sobre el antiguo Convento Franciscano de Jesús. Formando parte de un recinto con diferentes edificaciones como la iglesia de Sant Francesc y el Centro Parroquial, destaca por excelencia el volumen central, de planta casi cuadrada y que enmarca un patio interior de grandes dimensiones, con planta baja y tres pisos superiores.

Las noticias más antiguas hablan de la cesión de una casa y una ermita dedicada a Sant Bernabé para la fundación del Convento Franciscano, en 1440. Este es el núcleo de población genuino que se transformó en el actual pueblo de Jesús. Hasta el siglo XVIII, el convento crece en importancia y es en 1732 cuando se inician relevantes obras de transformación. Hacia 1825, los franciscanos tienen que abandonar el convento debido a la exclaustración y en 1843, pasa a manos de la Societat Cristallera. En 1854, se instalan los jesuitas hasta 1933, cuando estos son expulsados y el antiguo convento se convierte en Casa d’Exercicis, prisión durante la Guerra Civil, y luego Seminario y Colegio de la Immaculada.

El patio conventual, uno de los más grandes de Cataluña en su momento, está formado por un claustro en planta baja y tres pisos superiores. La planta baja tiene cinco arcos de medio punto en cada lado y columnas de orden dórico muy estilizadas, mientras que los pisos de arriba están organizados por ventanas rectangulares y acabado enlucido.

Situación: Plaza Pati de la Immaculada, 1

Autor: Desconocido

Año: 1732

Estilo arquitectónico: Clásico con columnas de estilo toscano

Uso actual: Oficinas municipales

Superficie del patio cubierta: 265,50 m2

Superficie del patio descubierta: 197,50 m2

ESTIRANT EL FIL

Instalación invitada por el proyecto Transefímers de la Xarxa Transversal

La instalación quiere representar uno de los comportamientos más característicos y primitivos de los humanos durante todas las etapas de su vida, aquello que desde el primer momento les ha motivado y les ha hecho avanzar: las ganas de conocer y de ir más lejos, de descubrir, la inquietud por aquello desconocido.

Un comportamiento que no es fácil y que siempre presenta complicaciones; no se trata de un camino llano con un destino visible y definido, sino que lleva por lugares desconocidos y da giros inesperados, donde lo sencillo puede ser complicado y lo más evidente no estar a la vista.

La intervención empieza ya en la entrada del edificio, con una cinta de color que invita a ser seguida, a descubrir y recorrer el espacio para ver hacia dónde va esta y por dónde pasa. Al llegar al patio, se puede observar un telón en blanco, inmóvil, paralizado en el tiempo, alineado e inerte, por donde la línea discurre sin que esto le afecte, a veces pisándolo y a veces entrelazándose, pero siempre siguiendo su propio camino.

Se motiva al usuario a perderse por el espacio, a querer descubrir el destino y si este tiene un final o sólo se trata de una parte del camino.

Estel Jou y Ramon Heras son dos arquitectos unidos por el deseo de ofrecer una arquitectura que, teniendo en cuenta las pequeñas cosas, construya espacios adaptados a las personas y no al revés.

Juntos forman UNDOS arquitectura, un estudio cercano y riguroso situado en Bordils, Girona. Se definen como una combinación equilibrada entre reflexión, escucha, eficacia, técnica y estética. Sus valores están presentes en cada uno de sus proyectos, materializando espacios agradables, confortables y con alma.

Sus servicios de arquitectura también aportan soluciones específicas para la administración, orientándose a la movilización de aquellas viviendas en desuso y en la transformación urbana, para que el acceso a la vivienda sea realmente un derecho accesible para toda la ciudadanía.